La abuela rockera

La abuela rockera

Ángeles Rodríguez Hidalgo era argentina, pero en su forma de hablar no se notaba. Nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, en el exacto año 1900. Su padre, un militar español, a los dos años de nacimiento de la pequeña volvió con ella a España. A Sevilla. 
Después de 70 años de vivir ahí, Ángeles descubrió el rock. Hasta ese momento era una abuela más. Mejor dicho: hasta esa noche. Eran las tres de la mañana y estaba en su casa escuchando en la radio un programa de gente mayor. O al menos eso creía. Llamó, quería participar. Y dijo que tenía 73 años. No le creyeron.  
El programa no era de gente mayor: se trataba de jóvenes haciendo voces de viejos. 
—Me pagas un taxi y voy pallá – ordenó Ángeles. Le pagaron y fue. 
Ese fue sólo el principio. Empezó a formar parte del programa cada noche. Entonces se convirtió en una abuela nocturna y conocida en el ambiente del rock. 
Ese fue el comienzo de su amor por el heavy y por el rock. Después, vinieron cientos de recitales. Vio en vivo a AC/DC. La llevaron a sus ensayos muchas bandas de rock españolas. Le dedicaron canciones. La hicieron subir al escenario. Terminó siendo tapa de un disco, con su campera de cuero y pulsera de tachas. 

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En uno de los tantos videos donde se la ve rociando, la banda Panzer convoca en vivo a la “abuelita rockera” –así la llaman- para que suba al escenario así le puede dedicar una canción: Junto a ti.
Cuando iba a los recitales Ángeles ya era, en realidad, bisabuela.

—Pero no te la imagines como una bisabuelita más -dice Pol Morollón Gómez, su nieto que ahora es abuelo, sentado en un bar frente a la estatua de su abuela. Porque sí: su abuela tiene una estatua en un barrio de España. Él era quien la acompañaba a los recitales de rock aún cuando ella estuviera sorda de un oído. Ahora no llega a los 80 años pero se considera viejo para seguir yendo a las salas de rock.
—Ella siempre guardaba entre sus tetas unas castañuelas -cuenta Pol. Es que también le gustaba mucho bailar sevillanas y las castañuelas se atesoran ahí porque sino se desafinan. Era algo que ella tenía bien claro.
El dinero para hacer la estatua se recaudó, como no podía ser de otra manera, en un concierto en la sala Canciller donde tocaron cuatro bandas de heavy y de rock. El resto de la plata vino de la tienda de discos Madrid Rock y de un artista amigo que escribió:
Tus amigos rockeros te dedican este monumento
de La Plata a Sevilla
Rockera ella, 
Ángel tú eres
y tus alas despegan
de la tierra al otro mundo. 

El monumento, que ahora está verde, es una mujer con campera de cuero y un pin de AC/DC haciendo el signo del rock con los dedos de la mano derecha. Está lejos de las atracciones turísticas, en un barrio obrero de la ciudad de Madrid. 
Lleva 25 años vivo, lo mismo que ella de muerta. Una sola vez le cortaron los dedos para que pareciera que en vez de rock estaba siendo comunista. Se restauró y nunca más fue vandalizada. 
Para el barrio, la abuela es mucho más que una estatua. Ella es un símbolo del rock y sus palabras quedan resonando en el aire: ¨¿Qué pasa? ¿Están muy contentos? Porque yo estoy contenta con esta juventud. Así tendrían que ser todas las personas mayores¨.

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